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Se acaba el año y es habitual tener ya en nuestra cabeza los buenos propósitos para este nuevo año que empieza.

Cada año, uno se plantea a partir del día 1 nuevos objetivos, tales como empezar a hacer ejercicio, dejar de fumar o sacarse un título oficial de idiomas, por poner ejemplos. Es curioso porque parece que tiene que ser el día 1 para que el propósito tenga su efecto, siendo desestimado cualquier otro momento, tanto o más válido que este de primeros de año.

Es en enero cuando las academias de idiomas o los gimnasios se frotan las manos con la avalancha que se produce con estos buenos propósitos pero, ¿que ocurre cuando llegamos a febrero? Es tan habitual como lo primero, que en febrero, el efecto de la euforia se haya desvanecido y esos buenos propósitos caigan en saco roto. En mucho casos, se guardan en el olvido hasta el próximo 1 de enero o en el mejor de los casos a primeros de septiembre para volver a intentarlo.

Brindis

Me gustaría compartir contigo cuatro claves para conquistar nuestros propósitos para este año y que no se queden a medio camino.

  • POR ESCRITO. Parece poco relevante, pero hay un mundo entre lo que se piensa y lo que se escribe. Si quieres conseguir algo, lo primero pasa por escribirlo. Apúntalo en una hoja o en la agenda que utilizas siempre, pero es fundamental tener los objetivos y metas por escrito, a mano y fácilmente accesibles para poder consultarlas a diario.
  • DEFINE EL PORQUÉ. Esto es básico para los momentos de debilidad. Si sabemos que es lo que nos mueve para hacer algo es mucho más fácil hacerlo. Para ello, escribe junto al objetivo, cuales son tus razones para alcanzarlo, de esta forma a la vez que lees el objetivo, también lees porqué es importante para tí. Intenta centrarte en tu propósito más profundo. Lo superficial no tiene la fuerza necesaria para aguantar las embestidas de los momentos de debilidad. Redáctalo como si lo explicaras a un niño, tu subconsciente no entiende de matices, por lo que a mayor simpleza más fuerte se anclará en tu mente lo importante que es para tí.

  • POCO A POCO. Es sumamente importante trazarte un plan para alcanzar tu objetivo. Trocea el objetivo e intenta comértelo a pequeños bocados. Para ello, lo inteligente es empezar por algo fácilmente alcanzable y que te deje con ganas de más. A medida que vas alcanzando pequeños objetivos dentro de tu propósito, tu confianza se verá reforzada y cada vez podrás apuntar más alto. Cuando te des cuenta, estarás tocando tu objetivo con los dedos.
  • MIDE TU PROGRESO. Debes poder medir regularmente lo cerca que estás de tu objetivo. Esto te permitirá coger confianza y no salirte del camino trazado para conseguir tu propósito. Esta medición regular te ayudará aumentando tu motivación. En ciertos momentos, incluso te servirá para modificar el camino trazado, porque te permite chequear si el camino es el adecuado para lo que pretendes.

Recuerda llevar siempre contigo tus objetivos y leerlos al menos una vez al día. Al levantarte por ejemplo, es el momento idóneo para empezar el día con el foco puesto. Por la noche, antes de acostarte puedes volver a leerlo para comprobar tus avances y compromiso.

Cuando pienses en abandonar, lee bien tus objetivos. Esto te hará recordar porqué estás en esa lucha y lo que ya has logrado hasta ese momento y lo que es más importante, cual es la razón por la que empezaste. Nada realmente importante se consigue sin superar momentos de debilidad.

Espero que estas cuatro claves te ayuden a tus objetivos para este año.

Te deseo un nuevo año, lleno de salud, objetivos y nuevos aprendizajes.

 

 

 

 

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