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Cuantas veces has dicho, ¿quiero empezar a hacer ejercicio?, o ¿la semana que viene empiezo a correr?

Sin embargo, empiezas y en cuestión de semanas o incluso de días acabas dejándolo.

Salir a correrCorrer o hacer ejercicio, como cualquier hábito requiere de un tiempo para establecerse, arraigarse y formar parte de tu día a día de forma consistente.

Hace un tiempo escribí un post “La Magia de los pequeños cambios”, con el que pretendí plantear una manera cómoda y sencilla de establecer hábitos por medio de la repetición.

Hay personas que tienen una gran fuerza de voluntad, sin embargo esto no es lo habitual. Además cuando intentamos hacer cosas apoyados exclusivamente en nuestra fuerza de voluntad, es fácil acabar desistiendo. Por esta razón, basándome en lo mismo que planteé entonces, voy a explicar una manera que considero puede ayudar a establecer este hábito en menos de dos meses con menos esfuerzo del que a priori puede parecer.

Lo primero que haremos será establecer un objetivo coherente, inferior a nuestras capacidades reales. Una de las mayores causas de abandono cuando empezamos con cualquier hábito es el querer hacer mucho en poco tiempo. Parece que en una semana queremos hacer lo que dejamos de hacer hace 10 años.

A continuación, es muy recomendable establecer una agenda y un horario para salir a correr. Si estableces esto como una prioridad conviene tener claro cuando te va a ser más favorable hacerlo para encajarlo dentro del día. Al principio tenerlo todo definido ayuda a que no nos saltemos nuestro plan. Recuerda, la repetición es importantísima. Muchas veces nos escudamos en estar haciéndolo bien para tomarnos alguna licencia y no hacer lo que hay que hacer. Evítalo a toda costa. Establecer un hábito es una carrera de fondo. Disfruta del proceso pero no te pares a contemplar el camino recorrido o de lo contrario te puede pasar como a la liebre ante la tortuga.

Incrementa tu actividad diaria muy lentamente. Esto te ayudará a iniciar cada semana con un nuevo reto. Si la semana pasada corriste 20 minutos cada día, esta te corresponden 25, y así de forma paulatina. Cuando te des cuenta estarás corriendo 45 minutos tranquilamente y habrás disfrutado del proceso.

Acaba cada salida con la sensación de haber hecho mucho menos de lo que podías. En otras palabras, conviene quedarse con ganas de más y no acabar exhausto. Para ello corre a un ritmo que te permita ir hablando con un hipotético compañero durante el tiempo que has establecido.

Un ejemplo podria ser:

  1. Sal a correr 4 días en semana de forma alterna, para descansar y siempre a una hora que te convenga y preestablezcas.
  2. Empieza corriendo 20 minutos cada día a un ritmo que te permita hablar.
  3. A la siguiente semana, corre 25 minutos, la siguiente 30 y así sucesivamente hasta que corras 45 minutos.
  4. Mantente varias semanas corriendo 45 minutos, para luego poder seguir subiendo sin apenas notarlo.

Si no te ves capacitado para correr 20 minutos de forma continua sin sufrir, empieza alternando corriendo y caminando 5 minutos cada vez.

Al ir subiendo el tiempo de carrera paulatinamente, cada semana la verás como un nuevo reto, sin embargo te será muy accesible alcanzarlo, con lo que tu confianza aumentará cada semana. Tus articulaciones se van adecuando a la actividad para que en el momento que corras un tiempo considerable estén perfectamente preparadas para ello. Al empezar corriendo sólo 20 minutoste te será muy fácil cumplir tu propósito sin fallar e introducirás esta actividad en tu vida casi sin darte cuenta.

Si te has planteado la posibilidad de empezar a correr o a hacer algo de ejercicio, mucho ánimo. Seguro que lo consigues.

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