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Siembra un pensamiento, cosecha una acción. Siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter. Siembra un carácter, cosecha un destino. – Proverbio chino

En estos momentos me encuentro releyendo uno de los libros de cabecera del mundo del desarrollo personal. Concretamente “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen R. Covey. A veces puede resultar mucho más productivo volver a releer un libro varias veces que adentrarse en nuevas lecturas. Máxime cuando uno entra en una espiral de lectura compulsiva como la que me encontraba últimamente.

7 Habits Mind map

Lo cierto es que esta segunda lectura, varios años después me demuestra que a veces uno no está lo suficientemente preparado para absorber el verdadero material que algunos libros nos brindan. Es increíble, pero a pesar de ser un libro que me impresionó mucho,  veo ahora con asombro como lo que había subrayado entonces, años después apenas tiene valor para mí. Sin embargo subrayo y tomo apuntes de párrafos que se encontraban impolutos.

Para Stephen Covey un hábito es la intersección entre el conocimiento (que hacer), la capacidad (como hacer) y el deseo (porque hacer). Para convertir algo en un hábito de nuestra vida necesitaremos de estos tres elementos.

No obstante, de forma introductoria voy a explicar brevemente desde donde parte Covey en su libro.

Stephen Covey explica que los “7 hábitos de la personas altamente efectivas” son parte de los principios fundamentales de la efectividad humana. Considera esos hábitos como básicos y primarios. Representan la internalización de los principios que cimientan la felicidad y el éxito. Sin embargo, aún siendo innegable la importancia de ciertas habilidades para el éxito (desarrollo de la personalidad, habilidades comunicativas y actitud), considera que se trata de rasgos secundarios.

Esto tiene una profundidad muy grande, ya que analizándolo con esmero, se aprecia como personas con “grandeza secundaria”, o dicho de otra forma con reconocimiento social de sus talentos, carecen por completo de “grandeza primaria“, o mejor dicho de bondad en su carácter. Además, no se puede obviar que lo que más comunica de una persona por encima de lo que dice, es su carácter.

Es por esto que si pretendemos hacer en nuestra vida cambios relativamente pequeños, quizás sea suficiente con focalizarnos en actitudes y conductas (rasgos secundarios). Pero muy diferente será en el caso de que aspiremos a procesos de mejora significativos y consistentes. Para ello tendremos que trabajar sobre nuestros paradigmas más básicos (rasgos primarios).

Metafóricamente hablando sería como cortar las malas hierbas de un árbol frente a la posibilidad de trabajar directamente sobre sus raíces.

Partiendo de la base de que un mapa no es el territorio, sino una interpretación del mismo, podemos decir que nuestros mapas, no son más que nuestra forma de ver el mundo. El territorio permanecerá inalterable independientemente de los mapas que describamos cada uno.  Stephen Covey  compara nuestros principios con el territorio y nuestros valores con el mapa que creemos de dicho territorio.

Los “7 hábitos de la gente altamente efectiva” se basan en un enfoque de la efectividad personal e interpersonal centrado en que nuestros mapas (valores) concuerden con la mayor precisión con nuestro territorio (principios).

Esto se consigue trabajando los 3 primeros hábitos de adentro hacia fuera hasta alcanzar la que Covey denomina victoria privada, para a continuación trabajar los demás hábitos interpersonales, pudiendo alcanzar así la victoria pública.

Es muy probable que sucesivamente a este post vaya repasando con vosotros este libro a través del blog, haciendo un post de cada uno de los 7 hábitos. Creo que podría ser interesante desgranarlo de esa forma y recibir feedback por parte de todos.

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photo by: Jinho.Jung
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