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¿Te ha pasado alguna vez, contarle a algún amigo algo que tienes en mente hacer próximamente y que ponga todo tipo de “peros” y esques” a tu iniciativa? ¿Alguna vez has comunicado la intención de iniciar un nuevo proyecto o una nueva actividad, y te han tachado de atrevido, loco o irresponsable?

Hace unos meses me contaba una persona, la reacción hostil y sumamente desproporcionada que tuvo su familia el día que comunicó que iba a dedicarse a la profesión que siempre quiso, dejando su actual puesto de trabajo.

Vivimos en una sociedad con miedo atroz al cambio y cualquier conducta que implique algo diferente a lo conocido o que represente algo de incertidumbre, es zarandeada de manera violenta.

Sin embargo el cambio de paradigma es actualmente una realidad. Ante este cambio de paradigma existen dos formas de actuar. Quejándote (reactivamente) o poniéndote en marcha para tomar las riendas de la situación (proactivamente). Las reglas del juego han cambiado y toca ponerse las pilas.

La vida no es dejar que pase la tormenta, sino aprender a bailar bajo la lluvia. – Anónimo

Además en épocas de cambios, se presentan muchísimas oportunidades. Ya se sabe que a río revuelto, ganancia de pescadores. No obstante, es paradójico que encontrándonos en una época de tantas oportunidades, haya gente que sólo se queja sin buscar alternativas a su situación. Para esto cualquier excusa es buena, pero la realidad del problema no es lo que te pasa sino como reaccionas a lo que te pasa.

Si buscas oportunidades, tienes posibilidades de encontrarlas, pero si no lo haces es imposible que aparezcan como por arte de magia. Todos tenemos talentos que poder explotar pero debemos buscar la manera de explotarlos.

Aprovecho para introducir este brevísimo experimento. Consiste en contar cuantas veces se pasa la pelota el equipo que va de blanco.

¿Curioso verdad? Al contar y fijar tu mente en el equipo blanco desactivas tu capacidad de exploración y te limitas a contar unicamente lo que te interesa.

En vez de explorar, te limitas a buscar algo concreto dejando a un lado un sinfín de posibilidades.

No te ha ocurrido alguna vez, que estudiando la compra de un nuevo coche, cuando te empiezas a decidir por un modelo determinado, de golpe y porrazo ves dicho modelo por todas partes. ¿Casualidad? No, son tus sentidos que están alineados pensando en ello. Es lo que denominan atención selectiva. Con las oportunidades ocurre exactamente lo mismo.

Hace un tiempo leí una historia que lo resume de forma magistral:

Un señor valenciano, fabricante de calzado se encontraba próximo a su jubilación. Este señor tenía dos hijos muy trabajadores y serios, pero que eran completamente diferentes. Tenían caracteres tan diferentes que tomó la decisión de que su negocio sólo lo heredaría uno de los dos. Su dilema era quien heredaría el negocio, siendo justo en su decisión y dejándolo en las mejores manos.

Un día se le ocurrió una genial idea. Envió a sus hijos por separado a un país africano para que investigaran las posibilidades reales que tendría el negocio para abrir mercado en ese país.

Al volver del viaje, el primero de los hijos le dijo. “Papa, allí no tenemos ninguna opción de negocio. Es un país en el que nadie usa zapatos. Todo el mundo va descalzo. Allí no podriamos vender ni un par de zapatos”.

Al día siguiente se reunió con su otro hijo y éste le dijo. “Papa, tuviste una genial idea pensando en este pais. Es un país en el que nadie usa zapatos. Todo el mundo va descalzo. Podriamos venderles zapatos a todo el mundo”.

Es obvio que al padre le quedo claro que su negocio debía heredarlo su segundo hijo.

Podemos observar como ante una misma realidad, dos personas crean unas expectativas completamente diferentes. Quizas el país africano no sea el sitio idóneo para abrir mercado pero sin duda con esta actitud su negocio estará en buenas manos.

Quien busca una oportunidad, encuentra un camino, quien no, encuentra una excusa. – Anónimo

 

Decide como quieres actuar frente a las circunstancias. De forma reactiva o de forma proactiva. La forma en que lo hagas determinará tus posibilidades de éxito en este nuevo marco.

No puedes cambiar las circunstancias, las estaciones o el viento, pero puedes cambiarte a tí mismo. Eso es algo para lo que estás tú a cargo. Se llama responsabilidad personal. – Jim Rohn

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